Una cabaña anidada a la sombra de los Andes brilla bajo una cascada de misteriosas estrellas. Adentro, un fuego arde mientras dos almas se rinden a la noche. La flor de naranjo y la grosella negra seducen los sentidos. Un pulso de jazmín nocturno embriaga y envuelve, mientras un sensual lecho de bálsamo y ante culmina la historia. A Fuego Lento — a fuego lento — deja una estela adictiva, densa, dulce y ardiente. Creado con Rodrigo Flores-Roux. No llevas esta fragancia — te entregas a ella.
