En verano, el jazmín impregna las calles de Buenos Aires con su dulce y embriagador aroma. Como los ritmos seductores del tango, despierta la imaginación — evocando el campo sin límites donde el cielo se desliza sereno sobre un ondulante campo verde. Los árboles se mecen en la distancia mientras los pájaros cantan a la sombra de hojas bañadas por el sol. Dos amantes pasean juntos por un sendero cubierto de flores, una suave brisa los roza. Verano Porteño es una oda olfativa al amor. Creado con Rodrigo Flores-Roux. Un perfume para los enamorados — radiante, libre e inolvidablemente vivo.


























